"Siempre gané bien. Nunca pensé que eso no era suficiente para jubilarme."
Ernesto manejó una tienda de abarrotes durante 38 años en Ecatepec. En sus mejores épocas facturaba $60,000 pesos al mes. Nunca se dio de alta ante el IMSS porque "para qué pagar si el negocio va bien". Hoy tiene 64 años, el negocio empezó a decaer hace cinco, la salud ya le cobra facturas y sus hijos están pagando sus propias hipotecas. No tiene derecho a ninguna pensión contributiva. Si califica por criterios de edad, recibirá únicamente la Pensión para el Bienestar del gobierno federal.